En la X Región encontramos una gran vegetación, que es también de enorme belleza y variedad. La causa la encontramos en la riqueza de sus suelos y las abundantes precipitaciones durante todo el año.
La fraternidad Gondwana
La flora de la Patagonia presenta similitudes con la vegetación encontrada en otros lugares del hemisferio sur. Esto se debe al pasado geográfico común, cuando las masas de tierra australes estaban unidas en un mismo continente llamado Gondwana. Cuando esta masa de tierra se separó hace 100 millones de años, las plantas evolucionaron en cada región, manteniendo sus rasgos comunes. Los visitantes que llegan a la Patagonia desde Nueva Zelanda y Tasmania quedan sorprendidos por las semejanzas de algunas especies nativas con la flora de sus respectivos países.
El Alerce, monumento natural de la Patagonia chilena
"El mismo alerce patagónico tal vez nos ha visto en indiada suelta, luego en colonia rigurosa, luego en república, ¡y sabe Dios cuántos trances más nos ha de ver todavía!"
Gabriela Mistral, Premio Nóbel de Literatura
Con sus sesenta metros de altura, el alerce patagónico irrumpe hacia el cielo abriendo las nubes. A sus pies los testigos de su grandeza se marean en mirada vertical. Mientras el alerce va masticando los siglos, su cabeza se balancea en las alturas y mira de frente a los volcanes.
El aire de espadas lo tonifica y lo va encumbrando hacia el reino de las estrellas. En tanto sus raíces van marcando las fronteras entre la vegetación y el hielo de la Cordillera de Los Andes. Más arriba de sus dominios sólo blanquean las cumbres calvas.
En la Patagonia Norte, especialmente en la provincia de Llanquihue, se concentran los alerces, gigantes y eternas catedrales que en su corteza van alojando el paso de los años.